Cuevas y canteras: el alfabeto de la caliza
Bajo tierra, el goteo compone columnas y velos que el ojo tarda en comprender. Arriba, las canteras muestran la piel del paisaje, tajos blancos donde la luz se quiebra con dignidad. Canteros miden con cuerdas, escriben números a tiza, y un bloque se convierte en poyo, dintel o fuente. En los pueblos, la piedra sostiene sombras, recoge pasos, regula el calor. Aprendemos a sentir su porosidad con la palma, y a agradecer su sobria hospitalidad diaria.